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REFLEXIONES - “CAZAR STARTUPS, UNA VÍA PARA INNOVAR MÁS RÁPIDO Y BARATO"
En América Latina, Argentina quiere convertirse en referente de la innovación, de la economía naranja y del emprendimiento. Un análisis publicado en el diario Clarín explica que con concursos, incubadoras y aceleradoras, las corporaciones captan nuevas ideas y proyectos ligados a las áreas clave de sus organizaciones. Por considerarlo del total interés para nuestro país, presentamos una versión del informe.
Las grandes empresas están de cacería. Bajo la premisa de generar innovación rápida y a bajo costo, proliferan las iniciativas para captar startups (jóvenes emprendimientos), con carnadas de todo tipo: concursos, hackatones, aceleradoras, incubadoras y fondos de inversión de riesgo. Se calcula que en Argentina hay más de 40 compañías promoviendo esta clase de acciones, en rubros tan diversos como la banca (Santander, BBVA, Macro, Itaú), seguros (Sancor Seguros, San Cristóbal), alimentación (Molinos, Quilmes, Arcor, Mondelez y Grido), tecnológicas (IBM, Globant y Google) y telecomunicaciones (Telecom), entre muchos otros.
Por definición académica, innovar implica introducir mejoras en cualquier área del negocio, desde la producción a la comercialización. Según los expertos, esos cambios son difíciles de instrumentar en las corporaciones, atravesadas por rigurosos controles y engorrosos trámites de aprobación. Las startups son más ágiles y tienen tiempos muy cortos para experimentar y obtener resultados. Un emprendimiento tiene dos ventajas clave. Por un lado, destraban procesos burocráticos. Y por otro, aceleran los mecanismos de la innovación ya que las pruebas se efectúan en la propia startup. Hace 3 años, la cervecera Quilmes impulsó Eklos, una aceleradora de startups, que ya produjo resultados: lanzó  un producto “con el 5% de una inversión tradicional y demandó cuatro meses, cuando lo habitual son dos años”, dijo un alto ejecutivo de la firma.
Este acercamiento entre corporaciones y emprendedores es incipiente, pero gana terreno. Según el BID  hay 155 grandes empresas trabajando con más de 2.000 startups, con Brasil liderando (64 ejemplos), Chile (28), México (24) y la Argentina (23). El informe subraya que el 68% de las empresas del top 100 del Forbes Global 500 ya están colaborando con emprendedores y menciona los casos de Disney, Microsoft, Barclays, Johnson & Johnson, Visa, Amex y Coca-Cola. Entre los diversos programas figuran, en un escalón inicial, los eventos únicos(competencias o hackatones) y los espacios de co-working. Después están las aceleradoras o incubadoras. Y en niveles más elevados, las alianzas para el “co-desarrollo de productos, la inversión de riesgo y, por último, la adquisición de la startup”, señala el documento. 
Telecom Argentina abrió una convocatoria para startups para seleccionar cinco proyectos en temáticas ligadas a la compañía: entretenimiento, agro, energía, smart cities y conectividad. “La búsqueda está orientada a mejorar y agregar valor a los servicios que ofrecemos”, dice su gerente. Como contraparte, Telecom promete invertir unos 24 mil dólares en las startups seleccionadas y brindarles asesoramiento legal, en marketing y de negocios. “A escala local es difícil la inversión en I+D, por eso esta clase de alianzas son vitales y se calcula que se acortarán los plazos de innovación entre tres y cinco años”, agrega. 
 
 
La innovación abierta es algo nuevo en el país. No tanto para las multinacionales, que responden a directivas de sus casas matrices. La firma de bajo costo Helacor, que tiene 1.550 heladerías franquiciadas, también le apuesta a la innovación vía este modelo. 
En el fondo, esas iniciativas permiten el armado de ecosistemas de emprendedores, lo que implica el armado de una base de datos con un menú de potenciales soluciones, ideas novedosas y aplicaciones disruptivas para gran parte de las áreas de las organizaciones. También hay acciones de marketing. Un caso notorio es The Venture, un concurso global organizado por Chivas (del grupo Pernod Ricard), que se realiza en 27 países, entre ellos la Argentina. “En cada uno de ellos surge un ganador, que compite en una final, con un premio mayor que puede alcanzar los US$150.000”, explica Ignacio Forno, brand manager de la marca. “¿Cuál es el objetivo del concurso? Premiar el impacto social del proyecto, que tiene que ver con nuestras raíces”.