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REFLEXIONES - “EL DIFÍCIL CAMINO HACIA LA PRODUCTIVIDAD”
Un informe de la Corporación Andina de Fomento señala en visible rezago de la región en los últimos 60 años. Y propone cómo recuperar terreno para que así mejoren los ingresos reales de los trabajadores.
 
“En 1960 el producto por habitante de América Latina era aproximadamente 20% del de Estados Unidos. Hoy, después de casi seis décadas, ese rezago es prácticamente el mismo. Durante el mismo período varios países de Asia y Europa, como Corea del Sur y España, han cerrado ostensiblemente su brecha de ingreso con respecto a EE. UU. ¿Qué hay detrás de la larga y persistente brecha de América Latina? Respuesta: el grueso de la brecha del producto por habitante de la región responde a su baja productividad, esto es, a su limitada capacidad de transformar recursos productivos en bienes y servicios de calidad.”
Así arranca “Instituciones para la productividad” el Reporte de Economía y Desarrollo (RED 2018) que presentó esta semana en Bogotá la Corporación Andina de Fomento, el organismo multilateral que preside el peruano Luis Carranza Ugarte. “Este reporte provee evidencia que sugiere que el rezago productivo de América Latina se debe, principalmente, a una muy baja productividad de todos los sectores que conforman sus economías, más que a una concentración de recursos en sectores de baja productividad”, afirma Carranza Ugarte.
El documento pone el foco en una consigna: el único camino para mejorar los ingresos reales de la población es mejorar la productividad.
Hay diversos estudios que coinciden en que, estabilizadas la mayoría de las economías latinoamericanas (siempre hay excepciones, casi siempre aparece la Argentina entre estas excepciones) América Latina muestra evidencias claras de que su crecimiento marcha a un ritmo mucho más lento que casi todo el mundo, exceptuando tal vez Africa.
Para los técnicos de la CAF, está probado que buena parte de las sociedades del continente aceptaron que sin equilibrio macroeconómico, equilibrio fiscal y baja inflación, es imposible una mejora en la situación de las personas en promedio. Y afirman que el gran desafío es desvincular el concepto “mejora de la productividad” de lo que podría denominarse “el discurso del ajuste”.
El documento pone en los cimientos a partir de los cuales se puede pensar en mejoras de productividad la apertura de las economías, cambios en las leyes laborales (cuidar al trabajador y no al puesto de trabajo), mejora de las instituciones y, sobre todo, una búsqueda constante de acuerdos políticos que le den sustentabilidad a las reformas que se buscan impulsar. “Los desafíos para mejorar la productividad no se centran en el qué, sino en el cómo. El rezago en la región se debe, principalmente, a una muy baja productividad de todos los sectores que conforman sus economías, más que al hecho de que la región tenga, en comparación con países desarrollados, una fuerte concentración de sus recursos en sectores de particularmente baja productividad” dice el documento.
Así, el trabajo concluye que “la brecha de casi 70% del PIB per cápita con respecto a Estados Unidos en las últimas décadas no puede explicarse por diferencias en la intensidad con que se usa el capital físico y el talento humano en el proceso productivo. La participación laboral, la tasa de empleo y la intensidad de uso del capital son prácticamente iguales a las de Estados Unidos. Las horas promedio que un trabajador dedica al proceso productivo al año son, de hecho, mayores”.
Para poner estas cifras en perspectiva, si estos países de la región lograran cerrar totalmente la brecha de Productividad total de los factores (PTF), tendrían en promedio un PIB per cápita de alrededor de 75% del de Estados Unidos. En contraste, si lograran eliminar sus diferencias de capital humano, el PIB per cápita sería aproximadamente 40% del de Estados Unidos. En otras palabras, cerca del 80% de las diferencias de ingreso por habitante de América Latina con respecto a Estados Unidos son atribuibles a su baja PTF y el resto se debe casi en su totalidad a diferencias en capital humano.
“El problema de la productividad es transversal: en todos los sectores que conforman la economía se verifica un rezago considerable con respecto a los países líderes. Esto se debe en parte a un importante grado de informalidad productiva que se hace presente en la mayoría de los sectores. Pero también, a problemas de productividad dentro del segmento formal vinculados a una ineficiencia en la asignación de recursos entre empresas, y en especial a la relativamente baja productividad de las mismas. Por ejemplo: en 9 de los 10 sectores estudiados, el producto por trabajador promedio de la región estaba por debajo del 50% comparado con el de Estados Unidos”.
El documento se enfoca en factores que transversalmente afectan a las empresas: competencia dentro de un sector; acceso a los insumos; cooperación entre firmas; relaciones laborales y financiamiento.
"La evidencia muestra que las economías de América Latina tienen en promedio mercados donde el nivel de competencia es menor en comparación con regiones más desarrolladas, lo cual se refleja en altos márgenes de precios, especialmente en el sector servicios. Para mejorar este aspecto es muy relevante incrementar las capacidades de las agencias de defensa de la competencia, reducir barreras de entrada a las empresas, y profundizar el comercio y la integración internacional que aún se ven limitados por barreras para-arancelarias y logísticas".
El estudio concluye que “la política pública debe encaminarse de manera decidida a reducir la informalidad, y para lograrlo es fundamental el fortalecimiento de la capacidad estatal. Capacidad para monitorear el cumplimiento de las normas asociadas con la formalidad y sancionar su incumplimiento; capacidad para administrar y diseñar sistemas de contribuciones, tributos y registros que sean más transparente y fácil de manejar para las empresas y trabajadores; y capacidad para gestionar programas de re-entrenamiento de la mano de obra que favorezcan la reasignación de trabajadores a puestos formales”.
Este tema es abordado en las Bases del Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022 presentado hace unos días por el Presidente Duque. Ojalá una proporción importante del nuevo plan se ejecute. (Con apoyo de EFE).